Después de pasar varios días con Maria Vittoria recorriendo el norte de Cerdeña, continuamos nuestro viaje para descubrir otros lugares y paisajes que prometían ser increíbles.

El siguiente destino fue Cala Gonone, ciudad costera situada en el Golfo de Orosei. Después de unas dos horas de coche desde Rena Majore, observando el increíble cambio en el paisaje, llegamos a nuestro destino bajando por una sinuosa carretera que permitía ver desde su parte más elevada esta maravillosa vista panorámica del pueblo y su entorno natural.

Vista panorámica de Cala Gonone en Cerdeña

El pueblo no es demasiado grande y está destinado principalmente al turismo, con numerosos alojamientos, restaurantes, cafeterías y heladerías para todos los gustos. Nosotros decimos ir al Camping Cala Gonone, que está en el mismo pueblo pero al mismo tiempo permite disfrutar de la naturaleza del lugar.

El principal atractivo del Golfo de Orosei son su playas, calas y numerosas grutas y se puede llegar a las mismas en barco y a algunas de ellas también se puede llegar por ruta de senderismo. Aunque a nosotros nos gusta mucho el senderismo, en esta ocasión decidimos ir en barco porque teníamos poco tiempo y además permite ver una perspectiva muy diferente del paisaje.

Vista panorámica del Golfo de Orosei
Vista panorámica del Golfo de Orosei

El mismo día que llegamos las embarcaciones no pudieron salir como consecuencia del fuerte viento mistral. Esto nos desanimó bastante, pues tampoco se sabía si al día siguiente el tiempo permitiría navegar. Solo podíamos reservar y esperar a las 9 de la mañana para saber si el día nos regalaba la oportunidad de visitar algunas de las playas más bonitas de Italia. Esa tarde decidimos tomarla de relax, después del viaje en coche y de montar la tienda de campaña nos apetecía estar tranquilos, así que buscamos una bonita cala a la que se pudiera llegar fácilmente en coche: Cala Cartoe, donde estuvimos hasta bien avanzado el atardecer.

Cala Cartoe y al fondo el Golfo de Orosei
Cala Cartoe y al fondo el Golfo de Orosei

La mañana siguiente despertó un precioso día brillante con el mar en calma y pudimos comenzar nuestra excursión en zodiac. Íbamos 9 personas y el capitán, un simpático chico que hablaba inglés y que iba explicando algunas curiosidades sobre las playas y grutas. La excursión duró unas 7 horas, durante las cuales recorrimos el Golfo de Orosei, paramos en mitad del mar para bañarnos y estuvimos en Cala Mariolu (según Tripadvisor la playa más bonita de Italia) y Cala Luna. Asimismo, nos acercamos a la entrada de varias grutas, entre ellas la gruta del Bue Marino. Conforme la mañana fue avanzando el tiempo empezó a empeorar, provocando olas de entre 2 y 3 metros, lo que hizo que el regreso a Cala Gonone se adelantara y además tuviera una mezcla de emoción y mareo. Normalmente a la vuelta de la excursión es cuando se va a visitar la gruta del Bue Marino, pero nosotros la encontramos cerrada como consecuencia del mal tiempo.

Paisaje en el Golfo de Orosei
Paisaje en el Golfo de Orosei
Baño en el agua celeste del Golfo de Orosei
Baño en el agua celeste del Golfo de Orosei
Acantilado con cabras salvajes
Acantilado con cabras salvajes
Gruta La Catedral
Gruta La Catedral
Cala Mariolu
Cala Mariolu

Al regreso de la excursión y después de descansar un poco, decidimos visitar Orosei, pasar la tarde y aprovechar para cenar allí. Fuimos buscando el Museo del teatro en miniatura «Don Giovanni Guiso» pero por desgracia era lunes y estaba cerrado. Así que queda pendiente para una próxima visita.

Al día siguiente recogimos todo del camping y tomamos la carretera dirección a Cabras, situado en la Península de Sinis en la costa oeste de la isla. Después de un poco menos de dos horas llegamos al camping Is Arenas donde pasamos las dos siguientes noches. Después de montar la tienda de campaña y comer teníamos toda la tarde por delante. Estuvimos dudando si ir a la playa o hacer visita cultural, y finalmente ganó la segunda opción, pues Mavi ya nos había contado que esta zona es muy rica en yacimientos arqueológicos y hallazgos muy interesantes que no queríamos perdernos. Era un tarde muy calurosa, por lo que decidimos ir en primer lugar al Museo Cívico Giovanni Marongiu (http://www.museocabras.it/en/) para conocer de primera mano todo lo que se había descubierto en la zona. El museo, muy bien organizado, con información muy completa y una impresionante exposición de materiales, hace un recorrido histórico desde la época prenurágica (unos 1.500 antes de Cristo) hasta época romana. El museo cuenta con varias salas dedicadas a Cuccuru Is Arrius, al pueblo nurágico de Sa Osa, a la ciudad fenicia de Tharros, al naufragio de un barco romano cerca de la isla Mal di Ventre y al importante descubrimiento en el Monte Prama, entre otras cosas, de unas estatuas gigantes que representan guerreros, arqueros y boxeadores. Estas estatuas, datadas de la época nurágica, aun representan un misterio para los investigadores, pues se desconoce el significado de las mismas o el motivo por el que se crearon, pero esto hace aún más interesante el hecho de observarlas, imaginando el momento en el que las estaban creando y tratando de adivinar lo que querían transmitir a través de ellas.

Después de este baño de conocimiento que duró unas 2 horas, y cuando el calor empezaba a dar algo de tregua, seguimos nuestro plan cultural y nos dirigimos hacia la zona arqueológica de Tharros. Después de tener una introducción en el museo fue mucho más bonita la visita de esta ciudad fenicia. Además, tuvimos la suerte de llegar justo al inicio de un tour gratuito que aportaba una información muy completa de lo que fue la ciudad de Tharros. Aunque la guía hablaba italiano era muy fácil seguir la explicación. La visita duró una hora aproximadamente. Sobre las 20 horas salimos y subimos a la Torre española que está justo al lado de la zona arqueológica y, sin apenas darnos cuenta, nos sorprendió uno de los más bonitos atardeceres que hemos visto en Cerdeña.

Ciudad fenicia de Tharros
Ciudad fenicia de Tharros
Vista panorámica desde la Torre española
Vista panorámica desde la Torre española

El siguiente día fue de playa, aunque tampoco tuvimos suerte y fue uno de los días con más viento. Para decidir a qué playas ir usamos un mapa que nos dieron en el camping que la verdad tenía muy buena información. Nos decidimos por Is Arutas, la playa en la que te tumbas en granos de cuarzo blanco, una de las más bonitas que visitamos. Si no hubiera sido por el viento hubiéramos podido coger un barco para ir a la isla del Mal di Ventre y observar desde la superficie la sombra del barco naufragado.

El último día recogimos todas nuestras cosas del camping y ya de vuelta hicimos una parada en Bosa, una pequeña ciudad con casas de colores bañadas por un canal y dominadas por un castillo en lo alto de una montaña, que nos sorprendió muy gratamente.

Vista panorámica de Bossa desde el castillo
Vista panorámica de Bosa desde el castillo, en Cerdeña
Vista de Bossa a pie del canal
Vista de Bosa a pie del canal en  Cerdeña

Después de comer y de hacer algunas compras seguimos nuestro camino dirección Alghero. La carretera que tomamos entre Bosa y Alghero fue una de las más bonitas que recorrimos, pues iba bordeando toda la costa con impresionantes vistas a los acantilados. Una pena que no pudimos hacer fotos porque nuestros móviles no funcionaban, pero sin duda será una de las imágenes que quedará para siempre en nuestras retinas.

Llegamos a Alghero e hicimos unas cuantas compras de última hora antes de ir a Sassari, donde habíamos quedado con Maria Vittoria para nuestra última cena en Cerdeña.

Agotados, después de 10 días de viaje, nos fuimos al puerto de Porto Torres donde dormimos unas cuantas horas en el coche antes de coger el barco a las 6:30 de la mañana dirección a Barcelona.

Sin duda, Cerdeña es un lugar increíble que tiene mucho que ofrecer y con muchos lugares por descubrir. Su gente, su historia y sus parajes son unos grandes desconocidos y para nosotros, la verdad, que ha merecido la pena el viaje. Prometemos regresar para ver el resto de la isla.

Arrivederci!!!!

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